"Educar las emociones, educar para la vida"Amanda Céspedes, neurosiquiatra infantil y su nuevo libro: Los padres creen que son más débiles si escuchan a sus hijos. En su nuevo libro impulsa a los padres a cambiar los castigos por conversaciones.
A esas madres, a esos padres y a esos profesores, está dirigido su último libro, "Educar las emociones, educar para la vida" (Editorial Vergara) -que se presentará este próximo domingo 9 de noviembre en la Feria Internacional del Libro, una suerte de secuela de su primera entrega, "Niños con pataletas, adolescentes desafiantes", donde analizaba cómo las conductas rebeldes infantiles debían tomarse como señales de un problema, más que como simples caprichos.
Esta vez, el tema principal es cómo los adultos -que se quejan de estar criando niños cada vez más insolentes, desafiantes, rabiosos y que no saben tolerar la frustración- pueden revertir este panorama y educar las emociones de los niños desde sus primeros años de vida.
- Hay una tendencia erróneamente implantada entre los adultos a disciplinar a los niños antes que educarlos emocionalmente, y esto tiene un tremendo impacto más adelante en su adolescencia y adultez, cuando salen y se enfrentan a la vida, en lo que se llama la "inteligencia emocional".
La educación emocional en el colegio:
"El colegio, tal como los padres, también debería ser un agente de educación emocional en los niños. Sin embargo, en la mayoría de los casos no ocurre así. "El principal responsable de la falta de educación emocional en la escuela es el desgaste emocional de los profesores", acusa la doctora Céspedes.
El peor educador emocional en la escuela es el profesor deprimido "por todas las razones que sabemos: malos sueldos, aulas atestadas. Y el segundo factor que influye es la falta de conocimiento de sicología del desarrollo, que los profesores aprenden en la universidad de forma muy teórica. Muchos llegan con un total desconocimiento del púber y del adolescente, y el profesor educa de manera intuitiva. Se entiende que el niño va a aprender conocimiento y cultura y eso es un error garrafal, porque el niño va a aprender como persona, y el colegio debe intervenir en lo emocional".
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